PARA LLEGAR AL LÍMITE – INDEPENDÍZATE
Éste es un tema demasiado amplio, por lo que siendo fiel a mi promesa del primer post, voy a desarrollarlo sin “limitarme” pero lo iré publicando en varias partes.
Cuando estaba en el colegio y no contaba con licencia para conducir estaba muy limitado de poder llevar al límite, valga la redundancia, al carro de mi papá y esto era precisamente por el control que el ejercía cuando iba a mi costado cuando no me permitía pasar de cierta velocidad, sin embargo yo iba siempre que podía al aeropuerto, muchas veces a dejarlo a él, y de regreso, en la avenida de bajada siempre pude llevar al límite a los carros que teníamos, en esa avenida ahora es imposible correrla pero hace quince años no había tráfico y tampoco bocacalles ciegas que es una de las principales consideraciones a tener en cuenta para poder intentarlo sin problemas.
Posteriormente, ya en la universidad, las únicas veces que choqué el carro fueron precisamente cuando salía de viaje mi papá y me advertía que no use el carro, las dos únicas veces que no le hice caso choqué sin querer queriendo, y una tercera vez no choqué pero si me siguieron al departamento y durante la noche me robaron los faros, la máscara y el equipo del carro en nuestra propia cochera. Cuando regresaba mi papá de esos viajes, en esas tres oportunidades, la sensación era casi tan fea como las dos veces que me robaron mis bicicletas de niño y tuve que informárselo.
En conclusión, tu no puedes correr un carro ajeno, e igualmente tampoco puedes llevar al límite a un negocio ajeno, mientras iba en el carro de mi papá cada que quería hacer algo no permisible el temor siempre me traicionaba y pasaba algo muy malo, en tu negocio si no eres independiente es igual.
Que hacer entonces, pues independizarte es la única opción, si lo que quieres es ir a la velocidad que tú quieras, independízate ya.
Como saber cuando es el momento adecuado para independizarte? Eso es bien sencillo sobre todo cuando empiezas a tener algunos de estos síntomas que pongo de ejemplo:
- Si quien te está enseñando te empieza a limitar tu radio de acción.
- Si tu negocio depende mas de la disponibilidad de tiempo de quien te está enseñando, el cual para colmo lo tiene escaso en su agenda.
- Si tu control en la producción depende unicamente de su Oficina Virtual y tu no tienes la tuya propia.
- Si encima las presentaciones a tus invitados dependen mas de sus habilidades de hablar o presentar la oportunidad que de tus razones para invitar a esas personas.
- Y por último, ni que decir, si empiezas a sentir que tu lo podrías haber hecho mejor ante gente que tu conocías y que él no las conocía.
Si tienes alguno de esos síntomas pues te llegó el momento de abandonar el nido y seguir tu propio Rumbo, en el mismo negocio obviamente, de tu decisión al respecto dependerá que seas libre de hacer presentaciones por tu propia cuenta, en cualquier almuerzo o desayuno, y de programar cuanto es lo que realmente quieres llegar a generar, y creeme por mas poco tiempo que tus prospectos digan tener TODOS almuerzan y los que no lo hacen de seguro si desayunan.
La otra lección importante que se la aprendí a nuestro guía y maestro "El Águila" Walter del Río es la ley del cinco a cero, si de cinco presentaciones, cero fueron exitosas entonces se humilde y vuelve al nido a presentar la sexta vez en presencia de quien te enseñó, yo actualmente sigo y seguiré ancioso de tener la oportunidad de conducir bajo la atenta mirada y el consejo de mi padre y cada cierto tiempo que tenga el honor de tenerlo como copiloto en la nave que ahora lidero estoy seguro que tendré siempre la sabia retroalimentación y crítica constructiva que siempre me dio.
TIP del día: Cuando salíamos a rutear mi papá siempre me dejaba conducir sin corregirme en el camino, es decir siempre esperaba a que llegaramos al destino, dejándome saber sólo en el camino como íbamos en los tiempos y nada más, ya al final, fuera del carro, me daba recién toda la retroalimentación de lo bueno, lo malo y lo feo a corregir que pude haber hecho y como corolario me ponía una nota. Si algo le aprendí y se lo agradeceré por siempre es que nunca me jaló, siempre por más desastrozo que pudiera haber sido mi inexperto performance, siempre supo ponerme una nota sobresaliente, yo creo que esa fue la clave para que yo quisiera una y otra vez volver a intentarlo, creerme que era bastante bueno y que aun siéndolo podía cada vez mejorar, en otras palabras me edificaba y no me destruía, eso es lo que me encanta hoy de mi negocio, es un entorno en el que nos enseñan a ser así.
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